Disponible en español: Eternamente Joven (vampiro, homoerotico) por Jeff Erno!

Eternamente Joven23Eternamente Joven
Autor: Jeff Erno
Género: Juvenil-M/M-Vampiros
Extensión: Novela
eISBN: 978-1-937796-79-2
MSRP: 7.99
Precio: 4.99

Enlaces de compra: Kindle Espana|Kindle Mexico|Kindle US|BN Nook|AllRomance Ebooks|Google Play|Kobo

En menos de un verano, el tímido e introvertido Robbie Myers pasa de tener dieciocho años y no haber sido besado nunca a la apasionada intensidad del primer amor que podría durar eternamente. Literalmente…

Robbie Myers de dieciocho años de edad tiene dificultades para hablar con la gente. No solo es tímido, sino que parece decir algo equivocado cada vez que abre la boca, sobre todo al apuesto desconocido y misterioso que se presenta en su trabajo del supermercado, lo defiende de un compañero agresivo y luego le pide una cita. No puede creer que un atractivo y mundano chico malo de diecisiete años de edad, Colt Abernathy esté realmente interesado. Sin embargo, no puede negar que el fervor ardiente en los ojos oscuros de Colt es solo por él. En cuestión de un instante, Robbie es apartado de su plan de asistir a un colegio comunitario mientras que vive en casa con su madre y ahorra para un coche, hasta la tierna y ya apasionada exploración de un intenso primer amor. Poco sabe Robbie…

Convertido durante el apogeo de la Guerra Civil, Colt ha quedado atrapado en el cuerpo de un solitario chico de diecisiete años de edad. Cuando ve al joven delgado, de pelo rubio, y ojos azules, empujando una fila de carros de la compra al otro lado de un aparcamiento, Colt sabe al instante que están destinados el uno para el otro. Solo hay un problema mayor: si sobrevive a la batalla inminente entre los vampiros y los Matarianos –un ejército de brutales cazadores de vampiros– va a vivir para siempre. Robbie no es…

Extracto:

Cuando Robbie salió, decidió esperar un par de minutos para ver lo que pasaba con Jerry. Si realmente fuera despedido, Robbie le vería salir. Se quedó junto a la entrada, donde seguía teniendo una visión clara de las cajas a través de la ventana. Unos tres minutos más tarde, vio a Jerry regresar a su zona de trabajo. Comenzó a correr de acá para allá, reponiendo las bolsas para los suministros en los pasillos de las cajas. Robbie se sintió aliviado. Al parecer, a Jerry no le habían echado. Probablemente solo hubiera sido sermoneado y advertido con severidad por Wandrie.

A la mayoría de los chicos que trabajaban en la tienda no les gustaba el Sr. Wandrie. Todos se burlaban de él a sus espaldas, posiblemente solo porque era el jefe. En opinión de Robbie, el Sr. Wandrie era un tipo bastante decente. Había días en los que el hombre parecía un poco gruñón, pero eso era así para todos.

Robbie se preguntó por un momento si el Sr. Wandrie había oído a Jerry llamarle maricón. Bueno, debió haberlo oído. Eso había avergonzado a Robbie, y esperaba que el Sr. Wandrie no se formara una idea equivocada sobre él. Así es como los tipos como Jerry llamaban a los demás, especialmente cuando estaban furiosos. En realidad no significaba nada. Era como cuando la gente decía que algo era “gay” solo porque no les gustaba. Era una forma de hablar o algo así.

Para ser sincero, había herido sus sentimientos. No entendía por qué Jerry había dicho algo como eso. Era tan obvio que era…

—¿Todavía estás aquí?

Robbie dio un salto, sorprendido por la voz detrás de él. Se volvió para enfrentar al chico que había visto antes, el que tenía la chaqueta de cuero.

—Oh Dios mío, me has asustado.

—Lo siento, tío. —El chico de la chaqueta de cuero se rio—. No fue mi intención acercarme a ti sigilosamente.

—Pensé que Jerry iba a ser despedido —dijo Robbie—. Le llamaron a la oficina del gerente.

El chico asintió con la cabeza.

—Bueno. Ya era hora.

—Oh. Um, yo no quiero que se meta en problemas ni nada de eso. Definitivamente no quiero que, ya sabes, pierda su trabajo.

—¿Por qué no? Es perezoso.

Robbie se encogió de hombros.

—Dijo que no se sentía bien.

El chico de la chaqueta de cuero se rio de nuevo.

—Eres una… cómo debería decirlo… persona muy confiada, ¿no?

—Uh, no lo sé. Supongo que sí.

—Bien, Robbie, creo que deberías tener cuidado. Algunas personas no son muy dignas de confianza.

Robbie le miró. Sus ojos eran más oscuros que antes, ahora eran casi negros. Tal vez fuera debido a la tenue iluminación.

—¿Cómo sabes mi nombre?

—Llevabas una tarjeta de identificación. La leí antes, cuando estabas aquí fuera empujando los carritos.

—Oh.

—Mi nombre es Colt, por cierto.

—¿En serio? —Sonrió Robbie, pero se dio cuenta al instante de lo grosero que debió sonar—. Lo siento, nunca he oído hablar de nadie que se llamara así.

—Abreviatura de Colton. Es un nombre de familia. Y no lo sientas, es bastante inusual.

—Oh, bueno, me gusta. —Cuando su nuevo amigo le miró a los ojos, Robbie sintió que se sonrojaba—. Uh, quiero decir… bueno, es un nombre genial.

Colt se acercó más a él, invadiendo su espacio personal.

—Así que ¿ya has terminado tu turno?

Robbie asintió.

—Sí —susurró.

—¿Estás esperando a que alguien te lleve o algo así?

—Nah. Vivo a un par de bloques de aquí, en el camping.

—Estupendo. —Sonrió Colton—. Te acompañaré a casa.

—¡No tienes que hacerlo! —espetó Robbie—. Uh, quiero decir, es muy amable de tu parte, pero…

—Sé que no tengo que hacerlo, pero ¿y si quiero hacerlo?

¿Por qué querría acompañarme a casa? Robbie no estaba muy seguro de qué pasaba con este chico, pero realmente le gustaba. Tal vez fuera lo sexy que parecía con esa chaqueta de cuero. Tal vez fueran sus ojos, tan oscuros y misteriosos, o la profunda resonancia de su voz.

—Está bien. Es cosa tuya.

Colt se agachó y recogió la mochila que Robbie había colocado a su lado en la acera.

—Muéstrame el camino.

Robbie se echó a reír.

—No tienes que llevarla, ¿sabes? Puedo arreglármelas.

—Quiero llevarla —dijo Colt, su voz firme y confiada—. Ya no me cabe duda, realmente eres una buena persona, alguien a quien me gustaría tener como amigo.

—Gracias. —Robbie no podía creer que este chico estuviera siendo tan agradable, tales atenciones le hacían sentirse un poco abrumado. Era sexy y encantador, casi demasiado bueno para ser verdad—. Pero en realidad no sabes nada de mí. Por lo que sabes, podría ser un asesino o algo parecido.

Colt se echó a reír con un poco más de entusiasmo del que Robbie esperaba.

—Esa sí que es buena. —Palmeó a Robbie en el hombro, y luego le dio un cariñoso apretón. Robbie sintió que sus mejillas ardían.

Caminaron juntos un trecho, con Robbie a la cabeza. Robbie no estaba seguro de qué decirle a su nuevo amigo, cómo seguir la conversación.

—Supongo que estás diciendo que no parezco muy peligroso.

—Bueno, tío, para ser sincero, no, no lo pareces. Tienes el aspecto de ser un hombre tan bueno que la gente se aprovecha de ti en ocasiones.

Colt estaba empezando a sonar igual que su madre.

—Tal vez —asintió—. Pero creo que prefiero que la gente me considere demasiado bueno y no demasiado mezquino.

—Es cierto. Pero tienes que tener cuidado. Ser bueno no es lo mismo que ser crédulo. Aun con todo, tienes que defenderte y no dejar que la gente te utilice.

—Como Jerry. —Robbie sabía que lo que Colt decía era verdad, pero simplemente no estaba en su naturaleza discutir con la gente.

—Sí, como ese idiota. Era evidente que no estaba enfermo. Solo estaba tratando de acosarte para que trabajaras un tiempo extra para así poder irse a casa.

Robbie asintió y bajó la cabeza.

—Oye, ¿cómo sabes que Jerry dijo que estaba enfermo?

—Me lo dijiste cuando estábamos en la tienda.

—¿Te lo dije? —Robbie no lo recordaba—. ¿Eres nuevo aquí? ¿Vives también en el camping?

—No, no vivo en el camping, pero soy nuevo en Boyne. Me mudé la semana pasada.

—Oh, guau. Así que ¿irás al instituto o estás en la universidad?

Colt negó con la cabeza.

—No voy al instituto, ni a la universidad. Ya me gradué.

—Oh, pensé que tenías mi edad. Me gradué el mes pasado.

—Estudié en casa —dijo Colt—. A mis padres no les gustaban las escuelas públicas. ¿Qué edad crees que aparento?

—No lo sé. —No quería responder por miedo a equivocarse—. Diecisiete tal vez.
Colt se echó a reír.

—Te equivocas.

—Lo siento, no soy bueno adivinando la edad de la gente.

—Tengo bastante más de diecisiete años —dijo Colt, sin dejar de sonreír—. Bastante más. ¿Me creerías si te dijera que tengo ciento sesenta y siete?

Robbie se echó a reír.

—Guau, tienes buen aspecto para tu edad. Debes tener una dieta fantástica y un gran régimen de ejercicios.

—Oh, sí. —Le guiñó un ojo y luego pasó un brazo sobre el hombro de Robbie—. Principalmente una dieta líquida.

Robbie se volvió hacia él, inhalando cuando lo hizo, y de inmediato se dio cuenta de cuán tentador era el olor de Colt. Llevaba algún tipo de perfume de sándalo. Paró de caminar y miró a los ojos de su amigo. Parecían mucho más oscuros que antes, pero tal vez se debiera a la luz tenue de las farolas a su alrededor.

—¿Cuántos años tienes realmente? —susurró Robbie.

—Tenía diecisiete la última vez que lo comprobé. —La voz de Colt era ahora más suave y sensual.

About sedonia2

Kokoro Press offers literary and mainstream fiction.
This entry was posted in Available Books and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s